miércoles, 11 de octubre de 2017

NACIONALISMO DE IZQUIERDAS: RECULAR EN VEZ DE AVANZAR



«Ni derechas, ni izquierdas: entre arriba y abajo está la pelea» decía una copla de Isabel Escudero. Pero por izquierdas se puede entender el conjunto de ideas avanzadas que, desde hace poco más de dos siglos, buscan una transformación social en aquello que defienda más los derechos humanos y las libertades cívicas, se incremente la participación popular en asuntos políticos y una mayor igualdad. Y, en especial, todas las ideas socialistas y sus variantes que surgieron con fuerza durante el siglo XIX (dejando a un lado la denominada izquierda liberal-burguesa). El socialismo genérico busca un mejor reparto de la riqueza, igualdad de oportunidades y condiciones, controlar la economía y los medios de producción y no dejar un Mercado libre autorregulador.

Podemos dividir las variedades socialistas en dos grandes grupos o ramas enfrentadas desde hace tiempo. La primera es la centralista o autoritaria, cuyo objetivo es acceder al poder a través de una élite o vanguardia política. Y la otra es la federalista o libertaria, que cree en los cambios desde abajo, con la gente.

Los integrantes de la rama autoritaria presentan dos estrategias: la vía parlamentaria de los reformistas socialdemócratas y laboristas vendidos al Capital, que tienen ahora más de derecha neoliberal que de izquierdas; y la leninista que se apropió del nombre 'comunista', la cual creó uno de los sistemas dictatoriales más cruentos de la historia. Ahora muchos de éstos enarbolan la bandera del Estado del Bienestar. También a este grupo añadiremos a los partidos verdes.

La rama libertaria se conoce como anarquismo, además de profesar una mayor ética, es la única que debería considerarse verdaderamente de izquierdas.

Todos éstos formaron sus propios sindicatos que confluyeron en un combativo movimiento obrero como respuesta a los abusos del capitalismo reinante y el Estado-nación moderno. Formaron un frente de resistencia común a través de sus diferentes internacionales, dando una dimensión cosmopolita a la gran familia socialista; o sea, el talante original y natural de la izquierda. Porque no se puede permanecer aislado en un Mundo con problemas comunes que afectaban y afectan a todos por igual.

En este mundo en el que vivimos domina una única idea, el dinero. Todos queremos acceder a él, lo que genera diferencias en su distribucción. Los hay que lo acumulan, y los que carecen de ello. Las sociedades humanas terminan estando subordinadas al Capital y, por querer prosperar, se afianza más la creencia en incrementar la producción de cosas más que en su reparto. Los gobiernos supeditados o cómplices del poder económico crean las condiciones legales para que esto impere más en todos los países del Mundo. Dejando al margen asuntos como la justicia social y la equidad, toda cohesión social se derrumba en nombre de este pensamiento único global que domina. Los ricos más ricos y los pobres más pobres, como efecto del neoliberalismo que nos asfixia. Los principales beneficiarios son las grandes multinacionales y el mundo de las altas finanzas, así como muchos políticos.

A nivel planetario los problemas aumentan sin encontrar alguna solución provechosa para todos: Agrandamiento abismal de las diferencias entre países desarrollados y los empobrecidos. Incremento de la deuda externa y el dinero negro. Crecimiento de la pobreza y las desigualdades sociales. Reducción del gasto público y reformas laborales más antipopulares. El auge de fundamentalismos religiosos y nacionales. Sobreexplotación de los recursos naturales y crecimiento demográfico mundial. Destrucción de ecosistemas y reducción de la biodiversidad, efecto invernadero y el agujero en la capa de ozono. Contaminación atmosférica y de las aguas. Y muchos más, como las guerras continuas.

La mejor forma de imponer el neoliberalismo o capitalismo salvaje es dividir a la clase obrera con el discurso nacionalista. Bien sea centralista o separatista, ambos tienen en común que las clases populares de un país se alíen con la burguesía nacional para hacer frente a los extranjeros, especialmente pobres. A nivel centralista se considera a los inmigrantes como responsables del paro y la precariedad laboral, en vez de echar la culpa a los verdaderos responsables, que son los ricos y gobernantes. Y a nivel separatista, la izquierda nacionalista se une a la derecha nacionalista ante la supuesta invasión de trabajadores de otras regiones, además de perseguir políticas económicas complementarias al corte neoliberal.

Las políticas neoliberales consisten en reducir las ayudas sociales y en elevar los tipos de interés. La reducción del gasto público en servicios sociales disminuye la capacidad de compra de los obreros y asalariados, consecuentemente la de las ventas de las empresas, viéndose obligadas a despedir gente para poder funcionar. La elevación del tipo de interés encarece los préstamos bancarios, reduciendo las inversiones de las empresas y aumentando el desempleo. Tanto una política como la otra lo que persiguen al aumentar el paro es sumar las presiones para mantener bajos los salarios y elevar los beneficios empresariales. Para imponer estas medidas hay tres formas:

1.- Gobierno central autoritario, cuya política represiva impide la movilización social contra las medidas neoliberales, como fue en el caso del Chile de Pinochet.

2.- Apertura de las aduanas a mercancias extranjeras y cesión de soberania a instituciones internacionales no democráticas al servicio del Gran Capital. la entrada de mercancias extranjeras más competitivas en un país poco desarrollado llevaría al cierre a sus empresas, y si no quieren ésto, tendrían que bajar precios y salarios. La cesión de soberania a instituciones como el Banco Central Europeo, al servicio de transnacionales, dificultaría la movilización social al no haber un gobierno al que arrancar concesiones.

3.- Descentralización fiscal y desregulación del mercado laboral a favor de gobiernos locales y regionales, que generaría una competencia entre las regiones para captar Capital ajeno. Para imponerla es necesaria la exixtencia de movimientos identitarios que persigan una mayor autonomía o la independencia.

El nacionalismo, como ideología que convierte a la patria en valor absoluto, es lo opuesto a ser de izquierdas. Los que se autodenominan como 'nacionalistas de izquierdas' son los camisas-pardas actuales del capitalismo global o pensamiento único. Durante la Gran Guerra de 1914-18, muchos dirigentes socialistas confraternizaron con el patriotismo y, por ende, con los capitalistas de sus gobiernos; supuso el fracaso de la II Internacional. Tras ello, unos personajes mezclaron las ideas socialistas con el nacionalismo, entre ellos Benito Mussolini, dando pie a los primeros movimientos fascistas europeos.


Nº 20 - junio 2001

martes, 3 de octubre de 2017

COMUNICADO DEL COLECTIVO AMOR Y RABIA ANTE EL CONFLICTO ACTUAL


1) Denunciamos sin matices la brutal intervención policial ordenada por el Gobierno central —con el apoyo de PSOE y Ciudadanos— y que sólo sirve a los intereses electoralistas del PP y de JxSí.
2) Rechazamos por completo apoyar un «Procés» puesto en marcha y dirigido por una casta política tan corrupta y represora como la gobernante desde Madrid y los partidos que les apoyan.
3) Recordamos como parte del Movimiento Libertario que el objetivo del anarquismo es un mundo sin clases ni fronteras, basado en la democracia directa y la igualdad.
Lo que está pasando en Cataluña es justo lo contrario: interclasismo y apoyo a un Govern neoliberal que está instrumentalizando el descontento social para sus intereses en nombre de un falso bien común, así como a la creación de un nuevo Estado en manos de los que en su día apoyaron el llamado Régimen del 78. El fin de la globalización neoliberal está dando paso a un proteccionismo de cariz identitario.
Desde AMOR Y RABIA vemos como algo fundamental combatir el capitalismo y concentrar nuestras fuerzas en combatir la sociedad de clases, centrando nuestras actividades en la cuestión social en lugar de la «cuestión nacional», que nos convierte en peones de las luchas internas de las diferentes oligarquías. 

«Cambiar de amos no es lo mismo que emanciparse de ellos»
JOAN PEIRÓ

domingo, 1 de octubre de 2017

CAMINO A NINGUNA PARTE


 Por RABIOSO

El 'Procés', impulsado desde el Govern desde el 15-M, ha generado una escalada nacionalista/identitaria en Cataluña que ha llegado a su apogeo con la convocatoria del "referéndum" del 1-O. El contenido social del 'referendum' brilla por su ausencia, ya que el objetivo es la creación de un nuevo estado, y mientras se presenta como una lucha por la democracia, para llevarlo a cabo se han puesto en marcha mecanismos de un autoritarismo extremo que son ignorados por quienes lo apoyan desde la izquierda: se empezó negandose el debate abierto acusándose de facha y españolista a quién no esté de acuerdo con la "independencia", luego se ha pasado a convertir en cotidiano el atacar locales de partidos políticos de la oposición, se ha generalizado el acoso y las amenazas a la disidencia frente al pensamiento único independentista, y finalmente se ha llegado al punto de que los ultranacionalistas de Omnium llamen por teléfono de manera individual a la ciudadanía para exigir que participen en el 'referendum', y llamar facha a quién se niege.
Pese a los cantos de sirena de quienes aseguran que hay que apoyar el 'Procés' y la celebración de un referéndum como vía para acabar con el R78, la realidad es tozuda. Mientras el contenido nacionalista es evidente, cuando se pregunta por la configuración social de la "república catalana", los responsables de los mayores recortes sociales de todo el país dan una respuesta que es muy española: "mañana". Mañana, tras la independencia, los pensionistas cobrarán más, mañana tendremos una  sanidad pública mejor, mañana eliminaremos los privilegios del clero y los colegios concertados, mañana se pararán los recortes neoliberales, o incluso se atreven a decir que Cataluña será mañana siete veces más rica que ahora. Eso sí, todo mañana pero sin concretar nada. A la hora de la verdad, lo único para lo que está valiendo el Procés es como movilización permanente que haga posible que la "cuestión nacional" ocupe todo el espacio de discusión y sea siempre más importante que la cuestión social en la región más afectada por los recortes de toda España. 
Esta supuesta "revolución" está dirigida desde el poder, ya que sin el apoyo del 'Govern' habría sido rápidamente combatida por el pdoer como ocurre siempre con una verdadera protesta. Basta recordar la salvaje represión del movimiento de los indignados del 15-M, cuando los Mossos no tuvieron el menor inconveniente en aplastar junto a la policía nacional un movimiento de protesta genuinamente democrático. ¿Qué ha cambiado desde entonces? ¿Qué objetivo tiene la casta política catalana en favorecer este movimiento de masas, que por su comportamiento amenazante ante cualquier disidencia y el apoyo de la oligarquía es un ejemplo perfecto de un Maidán? ¿Que esperan conseguir la oligarquía catalana y la mafia del 3%? 

1) EL DERECHO A LA AUTODETERMINACION, MITO Y REALIDAD

El principal logro del "Procés" ha sido convertir el "derecho de autodeterminación" en parte de las reivindicaciones de la izquierda, hasta el punto de que la propia CNT (desde el Comité regional de Catalunya-Baleares hasta el Comité Confederal) han emitido sendos comunicados en este sentido. Tan lamentable es este abandono inesperado del federalismo como la aceptación de un concepto básico del nacionalismo sin reflexionar sobre sus consecuencias. Para empezar, el "derecho de autodeterminación" no consiste en este caso a liberar a una población de una explotación colonial por una potencia extranjera, que es lo único que permiría conciliar ver de manera unificada a la población de un territorio con la perspectiva anarcosindicalista de la lucha de clases. Al contrario, Cataluña es la región más rica de España, y el resto del país es su mayor mercado; basta mirar la estructura económica española y los consejos de administración de las empresas para comprobar que la oligarquía catalana (y la vasca) son parte integrante e importante de la oligarquía española.
Al carecer del componente colonial, hablar de una "autodeterminación" catalana se convierte en una mera reivindicación nacionalista, y por tanto, interclasista: el explotado y el explotador pasan de repente a tener intereses comunes. La base argumental del derecho a la autodeterminación (que se camufla como derecho a decidir) es una abstracción llamada "nación", cuyos imaginarios intereses se ponen por delante de los individuales. El individuo o la organización basada en la libre voluntad siguiendo el modelo federal es rechazada de plano: como ha reconocido el independentista catalán Joan Tardà (ERC), jamás permitirán que Tarragona deje de formar parte de Cataluña. Al mismo tiempo que se coarta de este modo la capacidad de decisión popular, se usa como argumento la defensa de Cataluña para justificar una alianza entre la casta política neoliberal que gobierna Cataluña desde hace cuatro décadas y las víctimas de sus corruptelas. Ni desde la CNT ni desde el resto de la izquierda se ha dado un argumento válido o minimamente aceptable que justifique por qué hay que apoyar semejante alianza contra natura con las élites nacionalistas que ayudaron a implantar el R78 y han puesto en marcha una brutal reestructuración neoliberal.

2) ¿ES UN REFERENDUM UNA SOLUCION?  

Mientras que la idea de apoyar a la casta catalana provoca nauseas y rechazo entre la izquierda. la idea de llevar a cabo un referendum sobre la independencia de Cataluña está muy extendida. Por desgracia no ha habido una reflexión profunda de las posibles consecuencias. Aparentemente y desde un punto de vista teórico parece aceptable y muy democrático el llevar a cabo un referéndum cuyo objetivo sea definir la separación de Cataluña y España. Pero esta reivindicación, de carácter claramente nacionalista, no solucionaría nada; al contrario, como evidencian las consecuencias políticas de un referendum pactado: 
  • en el caso de un fracaso, todo seguiría igual, porque los nacionalistas no pararían de pedir la celebración de un nuevo referendum hasta que lograsen obtener el resultado que desean, como ocurre en Escocia o Quebeq. El nacionalismo seguiría con su discurso de movilización intacto, y la cuestión nacional seguiría impidiendo que la cuestión social sea el centro de discusión de la sociedad.  
  • en el caso de un triunfo, porque de manera automática daría lugar a dos nuevas reivindicaciones de corte nacionalista de dificil solución. En los países bálticos, que los nacionalistas catalanes siempre presentan como ejemplo de una separación, la minoría rusa ha perdido incluso el derecho al voto tras la independencia, y el sentimiento antiruso se sigue utilizando para lograr la adhesión de la población a los intereses de la oligarquía. En Cataluña surgiría una minoría etnica, la población que se considera española, que desde el minuto cero de ese nuevo estado pasaría a ser considerada como minoría oprimida por la negativa del nuevo estado catalán a aceptar la puesta en marcha de una educación bilingüe (los nacionalistas catalanes dicen que el bilingüismo es un producto franquista, nada menos). Y fuera de Cataluña se impulsaría el pancatalanismo -los 'Països Catalans'- en los territorios del nuevo -y reducido- estado español, tanto por motivos ideológicos como para tener un instrumento de presión hacia el estado español durante las negociaciones para la separación. 
Pero además hay que tener en cuenta que para llevar a cabo un referendum que tenga validez -es decir, que pueda reconocerse como democrático) debería tener lugar en un clima de debate que, hoy por hoy, no se da en Cataluña. Y no se dá poque no conviene a los independentistas, que saben que la mayoría de la población simpatiza con las ideas nacionalistas pero no con todas, y está en contra de la independencia. Como se ha podido ver en el camino al "referéndum" del 1-O, para el independentismo lo importante es obtener el resultado deseado y no les importa quitarse la máscara de demócratas para conseguirlo. El acoso hacia quienes no comulgan con el pensamiento único independentista y el “procés” es brutal, y no sólo lo está notando el PSC. A comienzos de 2016, cuando la CUP tenía que decidir si apoyaba o no a la ex-CiU para que siguiera en el poder o, en caso contrario, se convocasen elecciones, el mobbing anti-CUP fue gigantesco (#pressingcup). Y eso que era uno de los suyos, un partido con un perfil claramente independentista.
A este comportamiento abiertamente autoritario y militante contra la disidencia se une que ningún órgano de poder e influencia de Cataluña están en contra del “Procés”. Tras 40 años de hegemonía nacionalista al mando del gobierno catalán, el paisaje mediático es monocolor, con acoso a los medios se salen de la foto, como les pasó recientemente a El Periódico, al demostrar que los Mossos habían recibido un aviso de posible atentado en las Ramblas (cosa que se reconoció cierta más tarde), y poco después al diario abiertamente independentista ARA, por no querer arriesgarse a ser multado.  Esta situación, unida al interés del PP y de JxSÍ (la ex-CiU y ERC) de centrar el debate político en las banderas para continuar impunemente con sus recortes ha generado un ambiente completamente emocional e irracional, dónde quién no coincide con lo que dicen los independentistas es acusado de “españolista” o directamente “facha”. En estas condiciones típicas de un Maidán es imposible llevar a cabo un referéndum como el de Escocia o Quebeq, donde dominaba el respeto a la pluralidad de opiniones y el respeto mutuo.

3) EL PROCES COMO INSTRUMENTO CONTRA EL 15-M Y LA LUCHA DE CLASES 

Más allá de los problemas asociados con un hipotético referéndum, de dificil solución, se une el hecho de que quienes están detrás del desafío independentista no pretenden llevar a cabo un referéndum, sino algo muy diferente. Aunque se repita sin cesar que el “procés” se inició tras bloquear el PP en el Tribunal Constitucional un par de artículos de un nuevo estatuto de autonomía para Cataluña pactado por el PSOE de Zapatero y CiU, curiosamente las cifras de asistencia a la Diada posterior fue la habitual, a años luz de las cifras de asistencia de los últimos años. El “Procés” empezó en realidad como reacción al 15-M, que amenazó el “oasis catalán” que había creado Pujol, y que no era otra cosa que un desierto social sometido al control político de un nacionalismo que lleva en el poder más tiempo que Franco. La movilización en Cataluña en torno al 15-M y el famoso bloqueo del Parlament que obligó a la casta política a utilizar helicópteros para poder entrar en el edificio dio lugar a una reacción de temor en las élites nacionalistas. Si no reaccionaban, la “cuestión nacional” con la que siempre habían cubierto sus vergüenzas, del caso Banca Catalana al 3%, podría ser sustituida por la cuestión social. La profundización del neoliberalismo tras la crisis financiera (recortes, despidos, generalización de la precariedad laboral y dinero gratis a los culpables del desastre) eran una bomba de relojería.
La única solución era una huida hacia adelante, profundizando en la nacionalización de la política catalana para acallar las voces que amenazaban el monopolio de CiU. Para lograrlo, se reprimió brutalmente el 15-M y a continuación se creó la ANC, se apoyó financieramente a la CUP (una versión catalanista del Lerrouxismo) y se organizó la asistencia masiva a la Diada, para reconducir las movilizaciones de protesta de objetivos sociales hacia una nueva dirección identitaria. Para lograrlo se pusieron en marcha campañas como la de “España nos roba”: lo importante era quitar del punto de mira a la mafia del 3%. Como un ciclista que no puede quedarse parado para no caerse, la casta política nacionalista del 3% necesitaba crear un clima de movilización permanente para mantenerse en la poltrona y controlar Cataluña; siguiendo esta lógica, la decisión de saltarse a la torera el Estatut, ignorar al Tribunal Constitucional y cargarse las reglas del Parlament para imponer el voto inmediato de una “Ley de Transitoriedad” que les daba la inmunidad tendrían como objetivo evitar llegar a unas elecciones regionales en una situación de normalidad; después de todo, las encuestas repiten sistemáticamente desde hace mucho tiempo que en caso de llevarse a cabo elecciones las perderían.

Desde esta perspectiva, el procés busca salvaguardar los intereses de una casta política que ayudó a crear el R78 y lleva décadas en el poder en Cataluña, y sus actividades aparentemente suicidas buscan favorecer un clima de movilización permanente en su defensa. Esto, al mismo tiempo, hace imposible el clima sereno necesario para llevar a cabo un referéndum con garantías, porque va contra los intereses de quienes, hoy por hoy, controlan todos los resortes del poder en Cataluña. Pero lo cierto es que este análisis se queda en la superficie, en la cortina de humo política de JxSÍ, y no profundiza en lo que en realidad está en juego en Cataluña: la reestructuración de la estructura de poder en España.

4) CONTRA ESPAÑA ESTAMOS MEJOR

Lo que invalida el argumento central de que la lucha por la independencia es el eje de lo que está pasando en Cataluña es el silencio complaciente de la oligarquía catalana, cuyos intereses quedarían enormemente afectados en el caso de convertirse en permanente el Maidán nacionalista actual. Aún más dañina para sus intereses sería una “independencia”, ya que implicaría la pérdida inmediata del acceso a los mercados de España y de la UE, algo que tanto Madrid como Bruselas pondrían en marcha de inmediato: los unos, para tener una posición de fuerza en las negociaciones de la separación (más bien divorcio a las malas, con todo lo que implica), y los otros, para evitar que el ejemplo se extienda.
Para entender el coste económico que tendría la “independencia” basta mirar al desastroso ejemplo ucraniano de 2014, que muestra lo que pasa cuando un motor económico se separa de golpe de su mercado tradicional (Rusia) y lo fía todo a los cantos de sirena de poder entrar en la UE sin problema, sin tener en cuanta las necesarias negociaciones. En menos de 3 años, el PIB ucraniano ha caído entre el 20% y el 30% y los salarios son los más bajos de Europa; las férreas cuotas impuestas por la UE, que sólo deja entrar en su mercado una ínfima parte de los productos ucranianos a cambio de un acceso sin restricciones para las empresas europeas, han llevado a la quiebra a numerosas empresas locales, incapaces de competir con ellas. Y se haparalizado casi por completo la producción del complejo militar-industrial ucraniano heredado de la URSS al prohibirse exportar a Rusia, su primer cliente, y negarse Europa a permitir que las empresas ucranianas compitan en igualdad de condiciones con las de la UE.
La consecuencia de todo esto es una desindustrialización que está teniendo lugar a marchas forzosas. La empresa ucraniana Antonov, perla de la aviación soviética y que tiene entre sus productos el mayor avión de transporte del mundo, tan sólo fue capaz de vender un avión en 2016. Al mismo tiempo, que ve desaparecer su antaño avanzada industria, Ucrania se ha convertido en una colonia de materias primas de la UE cuyos principales productos de exportación son agrícolas (y por tanto de menor valor añadido) y cuya economía está en manos de un puñado de oligarcas que ademas disfrutan de inmunidad al estar en el parlamento. Esta situación tiene además visos de ser irreversible, ya que el estado ruso ha puesto en marcha medidas para acabar con la dependencia de productos ucranianos (especialmente en el sector de alta tecnología militar), financiando la creación de empresas que sustituyan los productos ucranianos. incluso en el hipotético caso de que Ucrania decidiese intentar restablecer las relaciones económicas con Rusia, se encontrariá con que su lugar ha sido ocupado por empresas rusas y tendría que partir de cero para abrirse un hueco en ese mercado.
Siguiendo este ejemplo, un “Catalexit” sería und desastre que destruiría la avanzada economía de la región al perder sus mercados (o al menos sus ventjas copetitivas actuales), y convertiría un parque temático (Barcelona) y otro turístico (la Costa Brava) en los motores de la economía del nuevo estado. En otras palabras, en una ironía de la historia la estructura económica catalana se convertiría en una versión reducida de Andalucía, tan despreciada por los independentistas. Y quien crea que esa situación podría revertirse olvida que nada más perder las empresas catalanas el acceso al mercado español y de la UE tras una “independencia” (o perder su competitividad por tener que pagar unas tasas prohibitivas, que tiene el mismo resultado), el hueco que dejaría sería rápidamente ocupado por la competencia del resto de España, que de inmediato se abalanzaría para ocupar el hueco dejado por las empresas catalanas, y que sin duda contaría con el apoyo del estado español, siguiendo el modelo ruso. Algo que además sería normal, ya que tras la separación la defensa de los intereses de España chocaría con los intereses de Cataluña.

5) EL PROCES EN EL CONTEXTO GLOBAL

Por tanto, si los intereses de la casta política catalana consisten en favorecer la agitación en favor de la “independencia” para mantenerse en la poltrona, y los de la oligarquía catalana son contrarios a la “independencia”, ¿qué se pretende sonseguir? La respuesta la ha dado el pasado 25 de septiembre nada menos que Joaquin Gay de Montellà, el presidente de la patronal catalana, que en una entrevista a pedido realizar un referéndum pactado en la reforma del Estatut en 2019, que incluiría “cuatro grandes concesiones del Estado: reconocimiento de identidad, pacto fiscal, más inversiones del Estado y vía libre a que Cataluña tenga representación propia en organismos internacionales y competiciones deportivas”. En resumen, un pacto fiscal que permita a Cataluña disfrutar de los privilegios de un régimen similar al vasco y navarro, que no es otra cosa que favorecer a las regiones más ricas a costa de las más pobres, impidiendo la redistribución de la riqueza para imponer un modelo neoliberal que blinda los intereses de unas regiones frente a otras. Estas ideas no son nuevas: como recordaba recientemente Julio Anguita, no es más que continuar el camino iniciado por Pujol para convertir a España en “Una confederación entre cuatro entes territoriales y políticos: Cataluña, Euskadi, Galicia y España (o sea el resto)… o, en caso contrario  la conversión de Cataluña en un Estado Libre Asociado directamente con el Estado Español”.
En resumidas cuentas, el objetivo de la oligarquía catalana consiste en recuperar el Pacto Fiscal pactado con Zapatero en 2011 (el año del 15-M, no lo olvidemos), que fue rechazado por el resto de la oligarquía española. Para romper este rechazo, protegido por la Constitución, es necesario forzar una reforma de la estructura del estado que alcance a la Carta Magna. Y es aquí donde coje sentido lo que está haciendo la aparentemente enloquecida clase política catalana: crear una situación límite, negándose a negociar, para lograr que el resto de la oligarquía ceda y acepte negociar. Creer que la situación catalana actual puede apagarse por sí sola es una entelequia, porque la oligarquía catalana se juega mucho en esta partida. Su ofensiva política mediante manifestaciones identitarias es una respuesta a la época en la que vivimos y, sobre todo, a la época a la que nos dirigimos. EEUU, la actual potencia hegemónica, ha dejado claro que la globalización neoliberal ya no defiende sus intereses, y la está sustituyendo por un proteccionismo identitario.
Poca gente entiende las enormes consecuencias que va a tener la nueva ruta de EEUU para el mundo. Siguiendo el modelo de todos los imperios anteriores en su etapa de decadencia, la estructura financiera global en la que EEUU basa su poder es cada vez más inestable y se tambalea peligrosamente; Washington ya no es capaz de sufragar los enormes costes de su aparato militar global sin llevar a cabo profundos recortes de gastos que están llevando a la ruina su infraestructura y estructura económica (su antiguo corazón industrial es llamado hoy día “cinturón del óxido”); y a los desastres de Siria, Irak y Afganistán, que se han convertido en agujeros negros que se han tragado ya billones de dolares, se suma el fracaso de Obama en imponer a sus aliados la creación de un mercado a escala global (mediante el TTIP y el TTP) para cercar y debilitar a sus principales competidores, Rusia y China. Aún peor han sido las consecuencias de intentar imponer sus intereses a sus aliados sin ofrecer nada a cambio; en Asia ha dado lugar al estrechamiento de lazos entre China y el ASEAN, los antiguos aliados de EEUU en el sudest asiático, mientras que la UE y EEUU se han sumergido en una guerra comercial, encubierta bajo Obama y pública con Trump. Las declaraciones deAngela Merkel, jefa de gobierno de Alemania, tras reunirse con Trump, hablan por sí mismas: “Los europeos tenemos que pelear por nuestro propio destino… (los tiempos en los que se podía confiar en otros) han quedado atrás, eso es algo que he experimentado en los últimos días”.
Las fatales consecuencias económicas del proteccionismo, creando bloques económicos cerrados, se vio en periodo de entreguerras; caída de las ventas, guerras comerciales que desembocaron en conflictos militares, siembra por doquier de la ideología etnicista e identitaria para evitar que la población se rebele contra el precio a pagar por defender los interese de la oligarquía, y anticomunismo generalizado. La oligarquía catalana, posiblemente la más cosmopolita de toda España debido a su proyección internacional, es consciente de que ese procso está en marcha, como demuestra el crecimiento de las ideas nacionalistas e identitarias en occidente (Trump en EEUU, Brexit en UK, AfD en Alemania, Liga Norte en Italia, Frente Nacional en Francia, Amanecer Dorado en Grecia…); y también sabe tras una década de crecimiento artificial se aproxima una profunda recesión que podría degenerar incluso en una crisis en la que los bancos centrales van a ser incapaces de reaccionar ya que han gastado la pólvora que tenían sosteniendo la bolsa y la banca.
Hoy día Cataluña no está bien posicionada para hacer frente a lo que se avecina. Su situación económica es desastrosa, ya que depende de las ayudas del estado hasta para pagar los “bonos patrióticos” de la Generalitat, y sus emisiones de deuda son calificadas de “bonos basura” en los mercados financieron internacionales. Para hacer frente a esta situación, la oligarquía catalana necesita (como la del resto de España) acumular fuerzas cuanto antes para poder aguantar las consecuencias de la próxima crisis. Si deja pasar el tiempo sin hacer nada, su situación económica empeorará y con ello su capacidad negociadora frente al resto de la oligarquía. Por ello, es ahora o nunca.
Aunque a estas alturas del partido es teóricamente difícil saber cómo se van a desarrollar los acontecimientos, la reacción del gobierno a las peticiones del presidente de la patronal el pasado día 28, pocos días después de que el presidente de la patronal catalana pusiera sobre la mesa sus peticiones, indica que la burguesía catalana podría haber ganado la partida; según Luis de Guindos, Ministro de Economía, el gobierno está dispuesto a cambiar la Constitución para ofrecer en Cataluña un concierto económico: “no hay nada escrito sobre piedra”. Dicho en otras palabras, nos dirigimos a un acuerdo entre la mafia del PPSOE y la del 3% para llevar a cabo una reforma de la Constitución y de la estructura del poder.

6) TODO VA A CAMBIAR, PARA QUE TODO SIGA IGUAL

Llegados a este punto, es necesario preguntarse que pinta Podemos participando en esta lucha de poder en el seno de la oligarquía apoyando a un sector, el catalán, que sólo busca reformar la constitución para defender su intereses y utiliza para ello un nacionalismo que ni siquiera se esfuerza, como el vasco, en aparentar ser "de izquierdas". Mientras el resto de partidos se han opuesto a aceptar el chantaje de la oligarquía catalana mediante el Procés y defienden el status quo del R78 que ayudaron a crear, Podemos, surgido como producto del 15-M, se presentó como una organización que tiene como objetivo acabar con un sistema político oxidado y corrompido tras cuatro décadas. Pero por desgracia, como siempre ocurre en la política, los propios intereses y el maquiavelismo se han acabado imponiendo en la estrategia del partido. Tras una etapa, digamos infantil, en la que Podemos era el altavoz de todo tipo de voces de protesta (muchas veces contradictorias), la estabilización del núcleo del poder en el seno del partido y la evidencia de un techo de cristal electoral que se ha reducido tras la inesperada victoria de Sánchez al frente del PSOE amenazan con convertir a Podemos en una versión moderna de IU: presente en todo el país, pero carente de la masa crítica suficiente para cambiar nada.
Para evitar caer en la insignificancia y perder votos debido a la ofensiva identitaria en Cataluña, Pablo Iglesias y Ada Colau han pasado a apoyar abiertamente (pero de manera aparentemente crítica en las formas) el Procés identitario catalán, con la esperanza de poder formar parte en las negociaciones en la reestructuración del estado. Los indicios de esta estrategia se acumulan: a ello se deben la falta de críticas al autoritarismo de la casta nacionalista catalana, el apoyo decidido de Colau a la celebración del “referendum” el 1-O a pesar de provocar tensiones en su partido y la reunión secreta de Iglesias y el portavoz de Comun Podem con Oriol Junqueras, líder de ERC, y Oriol Soler, cerebro de la estrategia del Procés, en casa de Jaume Roures, jefe del gigante mediático catalán Mediapro, dueño del diario digital Público favorable a Podemos, y que ha puesto en marcha un centro de prensa internacional al servicio del Procés. Después de todo, tras el harakiri de la ex-CiU, ERC será el partido dominante en Cataluña según todas las encuestas, por lo que será el encargado de llevar a cabo las negociaciones con Madrid en caso de reestructuración del estado.
Podemos pagará caro esta estrategia cortoplacista de luchar por estar en la foto sin tener en cuenta las consecuencias, ya que como mucho tendrá un papel marginal en las futuras conversaciones para la reforma del estado, y ninguno de los principales participantes (PP, PSOE, ERC, PNV) tendrán el menor interés de impulsar una linea contraria al neoliberalismo. El único hueso que va a caer de la mesa de negociaciones será la renta básica universal (RBU), que no tardará en ponerse de manifiesto como un parche que sólo vale para cubrir parcialmente las necesidades básicas de la población, mientras se profundiza la privatización y desmantelamiento del estado del bienestar. A cambio de no lograr nada jugando a aprendiz de brujo, Iglesias pagará caro haber legitimado -por activa o por pasiva- una oleada identitaria que le va a pasar factura en las elecciones, debido a que el movimiento identitario catalán ha logrado despertar un nacionalismo español que parecía extinguido. Basta ver las imágenes de las manifestaciones en apoyo al Procés en el resto de España para ver un caracter claramente minoritario y con participantes favorables a las ideas identitarias portando banderas independentistas variadas, mientras el resto de la población se ha abstenido de participar.
No le falta razón a Puigdemont para justo antes del 1-O que han ganado. El movimiento nacionalista impulsado en Cataluña desde el Govern ha sido el instrumento perfecto para abrir la puerta a la renovación del R78 en torno a un eje identitario sin el menor contenido social; ha logrado transformar las manifestaciones de los indignados del 15-M que rechazaban la corrupción del Govern y la mafia del 3% en performances de adhesión identitarias sin el menor contenido reivindicativo de caracter social; ha logrado desactivar a Podemos, que como heredero del 15-M parecía estar predestinado a se su principal oponente y, lo más importante de todo, ha logrado eliminar del debate político la catastrófica pérdida de poder adquisitivo de la población (sobre todo la catalana) debido a los recortes tras la crisis financiera, facilitando la puesta en marcha de los que se aproximan. En resumen, el discurso identitario ha sido el perfecto instrumento para aplicar el instrumento más antiguo y eficaz del poder: divide y vencerás. Con razón reconocía públicamente el oligarca estadounidense Warret Buffet que "naturalmente hay una guerra de clases, y la mía está ganando". Y esta situación se mantendrá mientras la izquierda no arroje a la basura la basura ideológica burguesa de la "cuestión nacional", y convierta la cuestión social en el eje de su discurso. 

domingo, 20 de agosto de 2017

REEDICIÓN REVISTA 'AMOR Y RABIA', 36: «INNUIT»

El presente número que hemos reeditado contiene un cómic de Lusmore denunciando la situación de los Innuit, los habitantes del Océano Ártico. Por desgracia, ha pasado el tiempo, pero su situación poco ha cambiado pese a las recientes celebraciones del 150 aniversario de la creación del estado canadiense (ver por ejemplo "¿Canadá celebra 150 años de existencia o de colonialismo?".




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domingo, 13 de agosto de 2017

REEDICIÓN REVISTA 'AMOR Y RABIA', 11: «EDUCACION, UNA TORTURA MODERNA»

El presente número que hemos reeditado fue publicado hace más de 20 años, el 17 de mayo de 1996. Contiene un texto denunciando la LOGSE (como ha pasado el tiempo) y la adaptación de Ekinza Zuzena de un cómic del grupo anarquista Motín, de México



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viernes, 11 de agosto de 2017

PREÁMBULO A LOS ESTATUTOS PROVISIONALES DE LA PRIMERA INTERNACIONAL


CONSIDERANDO:

Que la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos, que los esfuerzos de los trabajadores por lograr su emancipación no deben tender a crear nuevos privilegiados, sino a establecer para todos derechos y deberes iguales y aniquilar la dominación de cualquier clase.

Que la dependencia económica del trabajador de los detentores de medios de trabajo, es decir de las fuentes de la vida, es la causa primera de su esclavitud política, moral, material.

Que la emancipación económica de los trabajadores es por tanto el gran objeto al que todo movimiento político debe ser subordinado como medio.

Que todos los esfuerzos hechos hasta el presente han fracasado faltos de solidaridad entre los obreros de diversas profesiones en cada país, y de una unión fraternal entre los trabajadores de las diferentes comarcas.

Que la emancipación del trabajo, no siendo un problema local ni nacional, sino social, abraza a todos los países en los que existe la vida moderna y necesita para su solución de su consumo teórico y práctico.

Que el movimiento que reaparece entre los obreros de los países más industriales de Europa, haciendo nacer nuevas esperanzas, da una enorme advertencia para no recaer en los viejos errores, y les empuja a combinar inmediatamente sus esfuerzos aún aislados.

Por estas razones:

Los abajo firmantes*, miembros del Consejo elegido por la asamblea del 28 de septiembre de 1864, en Saint-Martin’s Hall, de Londres, han tomado las medidas necesarias para fundar la Asociación Internacional, así como todas las sociedades o individuos adheridos, reconocerán como base de su conducta hacia todos los hombres: la verdad, la justicia, la moral, sin distinción de color, creencia o nacionalidad.

Consideran como un deber reclamar para todos los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Nunca más deberes sin derechos.

Es en este espíritu que ellos han redactado el reglamento provisional de la Asociación Internacional.

(1864)


  * Entre los firmantes figuraban 21 ingleses, 10 alemanes, 9 franceses, 6 italianos, 2 polacos y 2 suizos, la mayoría exiliados políticos.

domingo, 6 de agosto de 2017

EL ANARQUISMO, UNA PÁGINA ARRANCADA DE LA HISTORIA


J. CARO

Hay una página arrancada de la Historia, una página que no aparece en los manuales y textos oficiales, y que, por tanto, permanece ignorada y desconocida para la mayoría de la gente. Esta página ha sido deliberadamente borrada del libro de la Historia para intentar condenar al olvido una serie de hechos y acontecimientos que el poder, pasado y presente, prefiere mantener ocultos. Y esta página suprimida de la Historia se llama anarquismo.

Lo puedes comprobar fácilmente: tanto en el cine como en TV rara vez es mencionado; y en los libros de estudio, salvo que busques e indagues por tu cuenta en fuentes alternativas, la versión mostrada suele ser tendenciosa y falsa. Ya sea en unos u otros medios, el anarquismo es sistemáticamente denostado, tergiversado y falseado hasta retorcerlo y convertirlo en lo contrario de lo que en realidad es.

Más allá de programas ideológicos que, si he de ser sincero, me interesan más bien poco, para mí el anarquismo es un ideal de libertad y justicia social. Las ideas libertarias son indestructibles por una sencilla razón: porque forman parte de la mejor esencia del ser humano, aquella que le proporciona un sentido de dignidad e integridad como persona y le alienta a luchar por sus derechos. Y estas ideas vienen animando a la humanidad desde sus albores. Este ideal ha hecho que se consigan grandes logros y avances sociales, como fueron la abolición de la esclavitud, la liberación de la mujer y el reconocimiento de los derechos humanos a nivel universal, entre otros, mejorando el nivel de vida de la gente, al menos en ciertas zonas del mundo. Aunque todavía quedan muchas carencias que resolver, el progreso en muchos ordenes de la vida es más que evidente, a pesar de aquellos que prefieren afirmar que las cosas nunca cambian y que jamás se consigue nada, como son todos esos quintacolumnistas del fracaso y la derrota en las luchas populares.

El anarquismo es habitualmente acusado de utópico, de pretender alcanzar algo imposible, pero ya sabemos que la utopía sirve para caminar y lo imposible a veces se vuelve posible, como ha demostrado el espíritu humano en más de una cumbre de montaña. No obstante, es preciso reconocer en honor a la verdad que, en una sociedad dominada por los medios de comunicación y en la que impera la cultura del consumo, la competitividad y el conformismo, los ideales libertarios parecen extraños e insignificantes a su lado.

La élite capitalista que domina el mundo, los dueños de los bancos y las industrias, con los políticos a su servicio para asegurarse el dominio de las instituciones del Estado, puede permitirse el lujo de mantener una ilusoria apariencia democrática. Ante tan colosal oponente, el anarquismo viene a suponer la molestia de un mosquito. Pero no olvidemos que hay insectos diminutos capaces de inocular el virus de una enfermedad mortal en organismos infinitamente superiores como el ser humano.

Y eso exactamente es el anarquismo para el sistema capitalista. Una amenaza para su organización social fundada en el dinero y la jerarquía de clases. Quizá pueda parecer que los resultados han sido pocos, que las conquistas han sido escasas, y que aún nos debatimos en una lucha sin futuro.

Sin embargo, es preciso desterrar esta creencia falsa de la inutilidad del esfuerzo y de la lucha. La historia nos demuestra que las conquistas sociales han sido muchas y profundas, como pueden atestiguar multitud de hombres y mujeres en grandes partes del mundo. Bien es cierto que todavía queda un largo y arduo camino por recorrer hasta que todos podamos disfrutar de una vida libre, digna y plena.

Muchos son los éxitos logrados a lo largo de la historia, pero quizás el más significativo de todos haya sido el hacer que la gente sea consciente de sus derechos humanos. Las reivindicaciones han calado entre aquellos que realmente desean vivir en libertad.

Con frecuencia se nos dice que tengamos paciencia. Se nos dice que los recortes en materias sociales son necesarios, aunque afecten a la vida de millones de personas. Se nos dice que en estos momentos lo más importante es consolidar la economía. Se nos dicen muchas cosas desde hace demasiado tiempo. Durante los miles de años que llevamos esperando, siempre se han antepuesto los intereses de los más ricos a los de la inmensa mayoría de la gente común y corriente. Siempre hay cosas más importantes de las que ocuparse que mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora, que realmente es la que sustenta el país. Pero ya hemos aprendido que no es a base de paciencia como se consiguen las cosas, sino a base de presiones y movilizaciones colectivas. Es hora de dejar constancia de nuestra protesta.

Las mejoras conseguidas no han llovido del cielo, ni son una deuda que debamos a filántropos humanitarios o dirigentes magnánimos, ni ha sido el devenir de la sociedad el que nos conducido de forma natural hasta donde estamos. Más bien al contrario. El poder nunca regala nada. Para lograr cualquier progreso, ha sido preciso luchar y hacer frente a una fuerte oposición por su parte. Y reclamar el carácter movilizador de este proceso y el papel jugado por las luchas populares no sólo es una cuestión de justicia sino un deber imprescindible para conservar nuestra memoria colectiva.

Las ideas de libertad y justicia social constituyen, a mi entender, la base del anarquismo, y están asimismo en el sentimiento y la razón que anima a los oprimidos desde el inicio de los tiempos. Revolucionarios eran en su búsqueda de liberación los esclavos que se enfrentaron al Imperio romano. Espartaco y sus gladiadores vencieron a las temibles legiones romanas durante varios años, creando al mismo tiempo un enorme ejército de esclavos liberados con el que pusieron en jaque a la poderosa Roma, dueña de medio mundo. Fracasaron al final, es cierto, por muy diversas razones, y su recuerdo se pretendió eliminar de los libros de Historia para que no sirviera de ejemplo a las generaciones futuras. Pero su heroica gesta era de tal magnitud que no pudo ser destruida por completo, y la rebelión de los esclavos permaneció en la memoria de todos aquellos que lucharon contra el poder posteriormente.

Desde las revueltas de comunidades campesinas contra el señorío feudal durante el Medievo, a las sucesivas revoluciones que sacudieron los cimientos de naciones enteras, toda lucha por la libertad y la justicia social a lo largo de la historia ha ido cimentando las bases que sustentan el anarquismo, pues en todo alzamiento popular estaba el ideal ácrata sirviendo como detonante para las acciones de rebelión.

Donde el pueblo se levantaba y alzaba la voz reclamando sus derechos, allí estaba el anarquismo. Estaba en la revolución mexicana luchando al lado de Zapata y los campesinos indígenas que exigían Tierra y Libertad, estaba con los franceses que apoyaron el poder popular de la Comuna, y estaba con los anarquistas españoles que combatieron el fascismo durante la Guerra Civil.

Es inevitable y natural que donde haya opresión, exista anhelo de libertad. Donde la gente sufre pobreza y necesidad, tomará por la fuerza lo que necesita. Es un hecho evidente que se repite siempre en la historia: el único resultado de la represión es el fortalecimiento y la unión de los reprimidos. Pero el poder sólo considera adecuados los medios para mantener a la gente sujeta y obediente, crédula a ser posible de convenientes doctrinas religiosas, patrióticas o simplemente monetarias, con el fin de impedir la revuelta, mientras persisten las causas de la misma.

El anarquismo perpetúa una larga herencia de lucha en contra del poder establecido, con un ideal como meta individual y colectiva: la dignidad y la libertad del ser humano. El anarquismo aspira a un mundo más justo y solidario, más libre y humano, donde el respeto a los demás constituya el límite de la libertad personal, un planeta donde todos, humanos, animales, plantas y árboles, podamos desarrollarnos y ser nosotros mismos en armonía con la naturaleza. Todo eso y mucho más persigue el ideal anarquista.

Por tanto, estará siempre allá donde alguien se rebele contra la injusticia y la explotación. Estará donde exista pobreza e ignorancia. Estará donde alguien sufra y sea reprimido. En cualquier sitio donde la gente honesta y decente se vea sometida, allí estará. El anarquismo estará en todas partes, donde quiera que se luche por la libertad y la justicia social, allí estará.

De igual modo, estará allá donde las personas tiendan una mano amiga, donde alguien trate de hacer un mundo mejor para todos, donde se pueda vivir dignamente del trabajo propio sin nadie que se aproveche, donde los hambrientos puedan comer, donde los sometidos puedan alzarse, allí estarán las ideas libertarias.

En todos y cada uno de estos sitios, allí estará el anarquismo, un ideal de libertad y justicia social que no puede morir ni ser eliminado porque forma parte innata y esencial del mismo espíritu humano.

Nº 348 / julio 2017

lunes, 31 de julio de 2017

A PROPÓSITO DE LOS ÚLTIMOS ATENTADOS YIHADISTAS


Nº 348/julio 2017

Los últimos atentados cometidos en Inglaterra nos animan a reflexionar sobre la lucha contra el terrorismo, la guerra santa, la venganza política o vete a saber qué otros nombres le dan, tanto unos como otros, a este despropósito. Esta competición que consiste en ver quién mata más inocentes, ya sea en atentados en la calle como en bombardeos indiscriminados sobre la población civil, que nada tiene que ver con esta guerra no declarada en la que unos en nombre de Dios y otros en nombre de los intereses capitalistas pretenden dictarnos lo que tenemos que pensar, hacer, decir, trabajar, vestir, comer, beber... a base de ajusticiar injustamente inocentes que nada tienen que ver con su conflicto particular, pero que son los que están muriendo o perdiendo a sus seres queridos, su libertad, su dignidad. Esta es una guerra que ya está durando demasiado y que está causando unos daños irreparables a nuestra libertad, nuestra autonomía personal y colectiva, nuestra personalidad y nuestro libre albedrío, reduciéndolos a cenizas.

Como anarquistas condenamos este tipo de actitudes y a los que caen en ellas, sean del color, la religión y la condición social que sean. Pero no podemos por más que plantearnos una serie de cuestiones que podrían arrojar luz sobre el yihadismo, su auge y extensión a los países occidentales. A los países que condenan con tanta vehemencia los atentados yihadistas habría que preguntarles por qué no condenaron con la misma vehemencia los bombardeos indiscriminados contra la población civil en Iraq, Afganistán, Libia o Siria que causaron tantas víctimas inocentes. ¿Acaso eso no es terrorismo? Esos bombardeos indiscriminados se convirtieron en verdaderas fábricas de yihadistas. ¿Quién entrenó, financió y armó a todos estos grupos en los últimos años de la Guerra Fría para luchar contra el bloque antagonista? ¿Por qué unas víctimas son llamadas víctimas y otras víctimas daños colaterales? ¿Quién es el doctor Frankenstein que ha creado estos monstruos que después se han escapado de su control?

¡Ya está bien! A ver cuándo nos enteramos de que por encima de cualquier consideración política, económica, religiosa o social están el ser humano y el resto de los seres vivos.

Federacion Regional de Grupos Anarquistas
de Euskal Herria


domingo, 9 de julio de 2017

COMUNICADO ANTE EL FALLECIMIENTO DEL BAILARÍN Y COREÓGRAFO PEDRO-AUNIÓN DURANTE LA CELEBRACIÓN DEL FESTIVAL MAD COOL

CNT-Madrid
08 Julio 2017

Desde la Sección Sindical de Artes Escénicas y Cinematográficas y el Sindicato de Artes Gráficas, Comunicación y Espectáculos de la CNT, expresamos nuestra más profunda indignación ante la noticia del fallecimiento en la noche de ayer viernes 7 de Julio de 2017, del bailarín y coreógrafo Pedro Aunión, mientras ejecutaba su espectáculo y el comportamiento inhumano de la organización del festival.

Hay dos aspectos realmente preocupantes en este caso. Por un lado, la falta de seguridad en un tipo de actividades en que el riesgo de caídas graves es muy elevado. No se puede ni debe consentir la falta de seguridad de los y las trabajadoras que realizan su gran labor artística. ¿Qué ha fallado en este caso? ¿Qué medidas de seguridad se habían adoptado? Debe ser una prioridad garantizar que ningún trabajador/-a pueda fallecer por realizar su trabajo. Se nos vienen a la mente las redes que los trapecistas circenses instalaron para su seguridad. ¿Por qué en este tipo de espectáculos no hay medidas similares que puedan evitar un desenlace tan fatal como el ocurrido anoche? De enero a abril de 2017 se han registrado 158.736 accidentes de trabajo, de los cuales 169 han resultado mortales, 496 muertes en 2016, según fuentes del Ministerio de Empleo. Anoche se vivió en directo un ejemplo más de como la falta de previsión puede acarrear graves consecuencias a quien trata con su arte de entretener y deleitar a un público cada vez más exigente.

Por otro lado, nuestra mayor repulsa ante la decisión de la organización del festival de seguir como si nada. No solo estamos ante una falta del más mínimo respeto, sino también ante una total deshumanización que no puede, ni debe, arraigar en los festivales. Se supone que son eventos para la unión de sensibilidades y compartir experiencias culturales que unan y aporten crecimiento en lo personal, además de una vía de escape del estrés de una sociedad que nos exprime constantemente. Nos parece inconcebible que, ante la gravedad de lo acontecido, proyectado en pantalla gigante al público del festival, no se haya suspendido inmediatamente. Mirar para otro lado y esconder lo ocurrido bajo la alfombra, representa lo más cruel, incivilizado y alienante que esta sociedad puede albergar.

No podemos terminar este escrito sin mostrar nuestro cariño y apoyo a la familia y amigos de Pedro.

¡Qué la tierra te sea leve, compañero!

sábado, 10 de junio de 2017

SOBRE EL PATRIOTISMO

 

Por JULIÁN VADILLO

Estamos viviendo en aras de una sociedad donde todo parece superado y donde, al parecer, los hombres han llegado al culmen de los pensamientos. Pero este «culmen» de que se jactan muchos individuos no es puro, porque dentro de él aún anidan sentimientos desafortunados que han conducido a la humanidad a desastres inimaginables.

En consonancia con lo anterior aún seguimos oyendo palabras como nacionalismo, patriotismo, sentimientos tradicionalistas, etc. Estas defensas tan enconadas, en cualquiera de sus circunstancias, significan radicalmente la negación del individuo y de su más preciado honor, el libre albedrío y pensamientos del ser humano. Quién podría imaginar que, ya en el siglo XXI, esos pensamientos de la edad de las cavernas seguirían vivos y acrecentando su fuerza.

España ha sido un país que perfectamente ha ejemplificado hasta qué punto el patriotismo y el nacionalismo nos han conducido a la más aberrantes situación. Y aún asistimos a esa amalgama de sentimientos absurdos. El último congreso de los conservadores en España hace una defensa del patriotismo constitucional, haciendo ver que todo lo que se saliera de esas directrices pretendía destruir el espíritu españolista. Igualmente sigue viviendo los absurdos regionalismo y foralismo, simplificación al máximo de determinadas regiones en defensa de lo que es legítimamente suyo. Pero ambos parten de los principios erróneos de estratificación, sectoralizacion, desigualdad, frontera, etc. Lo que aquí parece que está tan alejado de lo que nos ofrecen los poderes fácticos, es una misma doctrina que peca de los mismos hechos, pero que pretende objetivos diferentes, pero ambos basados en la desigualdad y en ver conceptos abstractos por encima de las realidades humanas.

Igualmente se vuelve a tener una conciencia histórica escasa, con esa absurda idea del olvido, que en nuestra sociedad ha penetrado profundamente. El nacionalismo y el patriotismo en España han provocado millones de muertos y esto es debido a que ha incrustado dentro del ser humano la fatalidad del odio y de la exclusión, y de sólo ver la fuerza como único medio para imponer sus criterios. Y esto es hasta obvio, puesto que la única manera de que triunfe la sinrazón es mediante la imposición. Nos olvidamos muy pronto de los muertos del franquismo, muertos por la llamada «cruzada nacional». Personas cuyo único deseo era la libertad murieron por el capricho de otras que se empeñaban en negarla.

Si lo extrapolamos al ámbito mundial, por el mismo criterio Alemania quedó literalmente destrozada por el nacionalismo y el patriotismo, igual que Italia, Rusia, Turquía, Francia, etc. La lista sería interminable, pues por todos los rincones del mundo han surgido esos odios basados en principios falsos.

Desgraciadamente hoy todavía no se ha superado esto, y el olvido antes referido hace que esta idea arraigue como algo lógico y natural. El defender ciertos particularismos dentro de un ámbito folclórico es comprensible, pues es la costumbre de los pueblos. Pero el hacer de todo esto una bandera política y enfilarlo en odio contra otros es lo que no se debe hacer. La defensa de la bandera y el himno como algo vital, por encima de la conciencia de las gentes, es el mayor atentando al que se ha enfrentado la historia de la humanidad.

Ante toda la sinrazón y la locura nacionalista y patriótica, que aglutina a un determinado numero de gente, debemos anteponer un pensamiento cosmopolita, internacionalista, universalista. Lo anterior conduce inevitablemente al racismo, pero la mentalidad internacional mira más allá de cualquier concepción abstracta. Nosotros somos anarquistas, y también tenemos nuestra bandera: roja y negra. Pero esto no está circunscrito a un determinado ambiente sino que es una bandera universalista y por lo tanto no provoca una lucha fratricida. También como internacionalistas tenemos nuestro himno, el que Emile Pouget compusiera tras la Comuna de 1871, «La Internacional», himno de los trabajadores, de los alienados, de los explotados del mundo, de los que no se resignan a esa mentalidad cerrada y parceladora. Aun así, nosotros no anteponemos ninguna bandera ni himno a lo que son las aspiraciones del pueblo, pero el pueblo entendido sin distinción nacional, por encima de estereotipos patrióticos. El individuo es la parte fundamental de todo y con una cabeza libre y despejada podremos acabar por fin con las desigualdades que genera lo patriótico o nacional. El patriotismo y el nacionalismo son el último refugio de los cobardes.

Nº 166 - mayo 2002.